El gas es más barato y contamina menos, pero los particulares no pueden convertir sus autos

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Veinte taxis al día optan por cambiarse de bencina a este combustible:
El gas es más barato y contamina menos, pero los particulares no pueden convertir sus autos

No existen razones técnicas, aunque el ex ministro de Transportes reconoció que si la gente opta por el gas podría afectar la recaudación fiscal.

Bernardita Aguirre Pascal

Convertir un automóvil convencional en uno a gas natural o licuado, combustible más barato y que contamina menos es una opción que hoy tienen sólo los taxistas y choferes de autos comerciales.

Cuando la bencina bordea los $800 y Santiago ha sufrido siete preemergencias ambientales, el tema preocupa.

“Cuando uno ve todas las inversiones que hace el Estado en materia de salud pública y medioambiental, uno se pregunta por qué no se permite la conversión a gas como en otros países. No hay razones técnicas”, explica el senador Carlos Bianchi, quien hace dos años se reúne con autoridades para que se deje convertir a los particulares.

A fines de abril, los diputados Arturo Squella y Enrique van Rysselberghe presentaron un proyecto de ley que busca la conversión de privados por las ventajas que presenta el gas por la baja emanación de dióxido de azufre, óxido nitroso y dióxido de carbono, y por el alza indiscriminada en el valor de la bencina.

“No existen razones técnicas objetivas que permitan justificar esta prohibición. Esto es particular en Chile”, aclara el gerente de desarrollo de Metrogas, Sebastián Bernstein.

En países como Argentina, Colombia y Australia, cualquier tipo de autos se transforma.

“Es importante que la autoridad flexibilice la normativa para que esta tecnología pueda ser utilizada por cualquier persona”, agrega el gerente general de Autogasco, Christian Díaz.

Lo mismo piensa el secretario ejecutivo de la Asociación de distribuidores de gas natural, Carlos Cortés, quien recalca que “en Chile tenemos una normativa que limita la participación del gas natural en el sector transporte”.

Pero éste no es un tema que sólo inquiete a los parlamentarios y a quienes venden gas.

“Hace un tiempo había visto eso de los autos duales, en donde se instala un sistema con gas. Conversando con un taxista me convencí, ya que el sistema es mucho más conveniente que la gasolina. Mandé un correo para cotizar y me respondieron que los vehículos particulares no pueden usar gas, por normas del Ministerio de Transportes”.

El posteo de Marcel en internet generó un debate en la web porque, si se trata de un sistema más económico, menos contaminante. ¿Por qué entonces se prohíbe a los particulares transformarse?

Algunas luces las dio el ex ministro de Transportes Felipe Morandé en una entrevista con este diario a fines de 2010. “Hay que estudiarlo con vista a los efectos que tiene esto sobre el medio ambiente y con vista a los efectos que tenga sobre las finanzas públicas”.

Al permitir la conversión a gas de particulares, podría bajar la cantidad de gasolina que se vende y caería la recaudación fiscal del impuesto específico, que en 2010 llegó a US$ 2 mil millones.

En el Ministerio de Hacienda no quisieron referirse al tema.

El ministro de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz, explicó que se decidió dar un incentivo al gas y se rebajó el impuesto a la altura del diésel. Pero el incentivo a la conversión se dio sólo a los autos comerciales.

“El sistema está bien, por lo que no se trabaja en ninguna modificación”, dijo, y añadió que los particulares, para aprovechar el bajo valor tendrán que modernizarse y comprar autos a gas, porque no podrán convertirse.

Mientras que la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, dijo que “las conversiones a gas responden más a un ahorro de gastos de combustible que a objetivos ambientales” y que su cartera está preocupada por las emisiones de los vehículos, más que las tecnologías o combustibles que se utilicen. Hoy no tienen medidas específicas para el mercado de gas vehicular.

420 taxis se convierten al mes

“El gas me sale conveniente, porque gasto la mitad que mis compañeros que usan autos a bencina”, cuenta el taxista Pedro Arenas.

En comparación con la gasolina, el ahorro con gas licuado o natural -los dos que se venden actualmente- es alto. Un cálculo hecho por Autogasco muestra que el ahorro respecto a la gasolina llega a 22% en el caso del licuado y 30% en el caso del natural.

A los beneficios económicos, se suma que los autos convertidos no tienen restricción vehicular y, por lo tanto, los taxistas no dejan de trabajar en esos días.

Mensualmente, 330 vehículos se transforman a gas licuado. “Con esta tasa de conversión se alcanzaría a fines de 2012 a tener el 10% del parque de taxis y colectivos utilizando gas licuado como combustible”, explica el vicepresidente de la Asociación Chilena de Gas Licuado, Jorge Montt.

El gas natural también está ganando espacio. Según cifras de Metrogas, existe una media de conversión de 60 vehículos mensuales en Santiago. A esto se agregan los autos de Puerto Montt, que son 30 al mes, y algunos en Valparaíso y Concepción. Unos 420 al mes en total.

Hoy, convertir un vehículo a gas natural o licuado tiene un costo de entre $850 mil y $900 mil. Pero las empresas, interesadas en desarrollar este mercado subsidian parte del costo.

Para quienes convierten su auto a gas natural, Metrogas ofrece incentivos que reducen el costo del kit hasta en 75%. Autogasco ofrece la posibilidad de hacerlo sin costo a los interesados en gas licuado, y ayuda a financiar el 25% del monto que no paga Metrogas.

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